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Monumento 9 de Chalcatzingo, el monstruo de la tierra



El pasado 31 de marzo el Canciller Mexicano Marcelo Ebrard compartió en su cuenta de twitter que el Consulado General de México en Nueva York se encontraba en las gestiones para la repatriación del Monumento 9 de Chalcatzingo, después que la Unidad de Tráfico de Antigüedades de Manhattan informará la recuperación de 2 mil bienes arqueológicos mexicanos de distintas zonas, culturas y periodos mesoamericanos, restituidos voluntariamente por la Universidad Colgate de Nueva York.



El Monumento 9 de Chalcatzingo es una escultura de piedra tallada que forma parte del sitio arqueológico de Chalcatzingo en el estado de Morelos, México. Este sitio es conocido por su arte rupestre y las esculturas talladas en piedra que datan del periodo preclásico tardío de la cultura olmeca.





De acuerdo con el investigador del Centro INAH Morelos y director del Proyecto Arqueológico Chalcatzingo, Mario Córdova Tello, esta pieza de gran formato data del periodo Preclásico Medio (800-400 a.C.) y coincide con el esplendor del sitio, tiene 1.8 metros de altura, 1.5 metros de ancho y pesa aproximadamente una tonelada.


“Este monumento es una pieza clave para las investigaciones sobre la iconografía olmeca, por lo que recibimos esta noticia con alegría y entusiasmo”.


El bajorrelieve representa a un “monstruo de la tierra”, criatura cosmogónica que aparece con frecuencia en la iconografía olmeca. Las fauces abiertas de la entidad simbolizan el acceso al inframundo y agrega que “sobre su boca se proyecta una secuencia de tres bandas concéntricas, figurando el acceso cruciforme a una caverna”.

Otro de sus elementos distintivos, añade, son cuatro formas en las comisuras de la boca, la cuales simulan ser ramales de bromelias, una planta propia del Cerro Chalcatzingo y que también aparece representada en los Monumentos 1, 2 y 13 de la zona arqueológica, lo que corrobora su procedencia.


“Hay que recordar que el nombre Chalcatzingo, el cual puede traducirse como ‘el pequeño Chalco’, le fue dado por migrantes de la Cuenca de México durante el periodo Posclásico (900-1521 d.C.), por lo cual, dada la recurrente presencia de bromelias en los espacios y monumentos de elite, inferimos que la planta fue un rasgo identitario para los habitantes originales de la ciudad, ya que además es un elemento único en la iconografía olmeca en general”.




Aunque no se sabe exactamente cuándo ni cómo el Monumento 9 fue robado de Chalcatzingo, se registró por primera vez en 1968 cuando el arqueólogo David Grove lo mencionó en el número 33 de la revista American Antiquity. Por lo tanto, se cree que a principios de la segunda mitad del siglo XX ya se encontraba en Estados Unidos.


El arqueólogo Mario Córdova Tello elogió los esfuerzos y gestiones actuales de los equipos jurídicos de la Secretaría de Cultura federal, el INAH y la Secretaría de Relaciones Exteriores, así como el apoyo de las autoridades estadounidenses, para lograr la recuperación y repatriación del Monumento 9 en un futuro cercano. La restitución de este relieve permitirá que una creación olmeca, de importancia comparable a las icónicas cabezas colosales, regrese a México, ya que Chalcatzingo fue el único sitio relacionado con esta cultura que se fundó y prosperó en el Altiplano Central mesoamericano.







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