Tizacalco: un sitio arqueológico en Milpa Alta que sobrevive a la mancha urbana.




Siguiendo la carretera federal 113 Xochimilco-Oaxtepec, en las estribaciones de la sierra del Ajusco - Chichinauhtzin que divide a la Ciudad de México del Estado de Morelos, se encuentra San Pedro Atocpan, en Milpa Alta. Un pueblo tradicionalmente conocido por su feria anual gastronómica, en donde además de mole en variadas presentaciones, se pueden degustar dulces típicos, tamales, atole y otros alimentos tradicionales de la cocina mexicana.

Panorámica de Milpa Alta. Fotografía: Jano de la Fuente.

Desde la época prehispánica, este lugar es uno de los graneros que surten a la Ciudad de México de productos del campo como el nopal, que se siembra actualmente en casi todas sus parcelas; pero también maíz, amaranto, chile, frijol, calabaza, quelites, árboles frutales y otras plantas que posiblemente se cultivaban en la región desde tiempos ancestrales, además de los hongos y semillas que hasta la fecha se siguen recolectando en el bosque. La región de Milpa Alta era antiguamente conocida en náhuatl como Malacachtepec Momoxco que podría significar, entre otras traducciones, "junto al altar que está en el cerro del malacate" haciendo alusión a la forma del Teuhtli.

Actualmente, el cultivo del nopal es el actividad agrícola principal en Milpa Alta.
Nopalera. Fotografía: Guillermo Mendía.

El Teuhtli, es un volcán sagrado al que todavía le dejan ofrendas al interior de su cráter y de acuerdo con un mito que registró hace unos años Doña Luz Jiménez, cronista de la región, era rival del Popocatépetl por el amor de Iztaccihuatl. Tiene forma de malacate (objeto circular que se usa como peso para hilar) y se encuentra rodeado de tierras de cultivo en donde se extienden hectáreas de nopaleras. Sobre sus faldas, se encuentra el sitio arqueológico de Tizacalco, un antiguo pueblo prehispánico con estructuras y muros de piedra construidos sobre terrazas y plataformas, que se distribuyen a lo largo de toda la ladera baja hasta llegar al pueblo actual de San Pedro Actopan. Es muy probable que antes de la llegada de los españoles este fuera el asentamiento original.

El Teuhtli. Fotografía: Jano de la Fuente.

Se trata de un sitio arqueológico construido con bloques de piedra volcánica, sin argamasa, lo que se conoce como arquitectura seca, existente también en otros sitios de Mesoamérica como Cantona, en Puebla o Peralta, en Guanajuato. Consiste en conjuntos ubicados sobre terrazas con plataformas escalonadas y cuartos con muros interconectados que forman plazas. Además, en este sitio también se pueden encontrar estructuras abovedadas conocidas localmente como tecórbitos, que podrían haber funcionado como lugar de resguardo, granero y hasta trinchera en la época de la Revolución Mexicana; sin embargo, esto no se ha podido confirmar.

Tecórbito. Fotografía: Jano de la Fuente.

En una vista aéra se puede observar la extensión de las terrazas y áreas de cultivo que rodean plataformas sobre las que se construían casas con muros de piedra y techos de palma. También se observan muros cubiertos por la vegetación que comunican con otros conjuntos similares, en donde también hay plazas y altares con escalinatas. Al ver esto, uno puede estar consciente de la importancia de la agricultura como una actividad ancestral que se ha practicado en este lugar desde hace cientos o miles de años. Desafortunadamente, ya cada vez son menos los habitantes que se dedican a cultivar la milpa, por lo que la práctica agrícola, Tizacalco y el Teuhtli están siendo amenazados por el crecimiento de la mancha urbana. La región montañosa de Milpa Alta es uno de los últimos parajes verdes de la Ciudad de México digno de ser conservado por su valor natural y cultural.


Vista aérea de Tizacalco. Fotografía: Jano de la Fuente.

Aunque aún es poco lo que se conoce sobre el pasado de este lugar, en un esfuerzo por conservar sus herencias culturales nahuas, algunos de los pobladores pertenecientes a los pueblos originarios de la región se están preocupando por preservar e investigar los restos arqueológicos que se localizan en sus campos de cultivo; así como por recuperar la práctica de la milpa. Gracias al esfuerzo de la Secretaría del Medio Ambiente, la Comisión de Recursos Naturales de la CDMX y la Fundación Calpulli Tecalco, actualmente arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia ya se encuentran investigando el sitio en cuestión y próximamente veremos a la luz el primer libro de varios tomos que contarán la historia de Tizacalco. Si quieres conocer un poco más sobre este enigmático lugar en la Ciudad de México, dale play al video inicial y mantente al pendiente de nuestras redes para la presentación del libro.